- Decapitaciones fruto de la flecha de un arquero, jabalíes poniéndose sus pinturas de guerra al más puro estilo William Wallace en Braveheart, alces que bucean por los ríos, renos que caminan sobre el agua… Momentos impagables de impacto para quienes se contentan con la parte más superficial de La princesa Mononoke.
- Viendo El origen del planeta de los simios, pensando en las palabras de Nietzsche: “La colectividad es, al principio, la organización de los débiles para contrarrestar, equilibrar el poder que les amenaza. Sería preferible una organización en vista de la superioridad cuando la masa fuese bastantefuerte para aniquilar a la potencia contraria; y cuando se trata de un solo destructor poderoso, esto será ciertamente lo que se intentará. Pero este enemigo es quizás el jefe de una estirpe o bien posee un gran número de partidarios, y entonces la destrucción rápida definitiva será poco probable, y habrá que esperar largas hostilidades que acarrearán a la colectividad el estado menos deseable, porque perderá también el tiempo que necesita para procurarse el sustento de un modo regular y verá constantemente amenzado el fruto de su trabajo. Por esto la comunidad prefiere poner su poder de defensa y de ataque exactamente a la alturaen que se encuentra el poder del vecino peligroso, ydarle a entender que sus armas equivalen desde entonces a las suyas, y que no hay razón para no ser buenos amigos. El equilibrio es, pues, una noción muy importante para los antiguos principios de justicia y de moral; el equilibrio es la base de la justicia. Si, en las épocas bárbaras, la justicia dice: “Ojo por ojo, diente por diente”, considera el equilibrio alcanzado, y quiere conservar este equilibrio por medio de esta facultad de devolver mal, de manera que si se comete un delito en detrimento de otro, el otro no podrá ya ejercer su venganza con ciega cólera. Gracias a la ley del talión, el equilibrio destruido entre las potencias es restablecido; pues un ojo, un brazo de más, en estas condiciones primitivas, es una suma de poder, un peso de más. En el recinto de la comunidad en que todos se consideran como iguales en valor par ala represión de los delitos, es decir, contra la ruptura del principio del equilibrio, existe el deshonor y la pena; el deshonor es un peso instituido contra el agresor que se ha enriquecido por medio de usurpaciones y a quien el deshonor acarrea perjuicios que suprimen o contrarrestan las ventajas anteriores. Lo mismo sucede con el castigo o la pena; ésta constituye, contra el predominio que se arrogar todo criminal, un contrapeso mucho más grande; contra el atentado, la prisión; contra el robo, la restitución y la multa. Así es cómo se le recuerda al malhechor que está excluido de la comunidad, quedando privado de las ventajas morales de ésta: la comunidad le trata como desigual, como débil, considerándole fuera de ella; por esto el castigo no solamente es una venganza, es algo más: posee la dureza del estado primitivo, pues este estado es el que quiere recordar.”
- The Puffy Chair, una película que arropa las dudas que la mayoría nunca se atreve a preguntar y, mucho menos, a responder: ¿por qué queremos a quien queremos?
- Viendo Vanishing on 7th Street es imposible no preguntarse si el guion era realmente tan flojo en sus primeros borradores o si el montaje (patético, por otra parte) es el único responsable de construir tal película sin interés alguno. Miedito me da pensar qué harán con Mecanoscrit del segon origen.
- Viendo El origen del planeta de los simios, pensando en las palabras de Nietzsche: “La colectividad es, al principio, la organización de los débiles para contrarrestar, equilibrar el poder que les amenaza. Sería preferible una organización en vista de la superioridad cuando la masa fuese bastantefuerte para aniquilar a la potencia contraria; y cuando se trata de un solo destructor poderoso, esto será ciertamente lo que se intentará. Pero este enemigo es quizás el jefe de una estirpe o bien posee un gran número de partidarios, y entonces la destrucción rápida definitiva será poco probable, y habrá que esperar largas hostilidades que acarrearán a la colectividad el estado menos deseable, porque perderá también el tiempo que necesita para procurarse el sustento de un modo regular y verá constantemente amenzado el fruto de su trabajo. Por esto la comunidad prefiere poner su poder de defensa y de ataque exactamente a la alturaen que se encuentra el poder del vecino peligroso, ydarle a entender que sus armas equivalen desde entonces a las suyas, y que no hay razón para no ser buenos amigos. El equilibrio es, pues, una noción muy importante para los antiguos principios de justicia y de moral; el equilibrio es la base de la justicia. Si, en las épocas bárbaras, la justicia dice: “Ojo por ojo, diente por diente”, considera el equilibrio alcanzado, y quiere conservar este equilibrio por medio de esta facultad de devolver mal, de manera que si se comete un delito en detrimento de otro, el otro no podrá ya ejercer su venganza con ciega cólera. Gracias a la ley del talión, el equilibrio destruido entre las potencias es restablecido; pues un ojo, un brazo de más, en estas condiciones primitivas, es una suma de poder, un peso de más. En el recinto de la comunidad en que todos se consideran como iguales en valor par ala represión de los delitos, es decir, contra la ruptura del principio del equilibrio, existe el deshonor y la pena; el deshonor es un peso instituido contra el agresor que se ha enriquecido por medio de usurpaciones y a quien el deshonor acarrea perjuicios que suprimen o contrarrestan las ventajas anteriores. Lo mismo sucede con el castigo o la pena; ésta constituye, contra el predominio que se arrogar todo criminal, un contrapeso mucho más grande; contra el atentado, la prisión; contra el robo, la restitución y la multa. Así es cómo se le recuerda al malhechor que está excluido de la comunidad, quedando privado de las ventajas morales de ésta: la comunidad le trata como desigual, como débil, considerándole fuera de ella; por esto el castigo no solamente es una venganza, es algo más: posee la dureza del estado primitivo, pues este estado es el que quiere recordar.”
- The Puffy Chair, una película que arropa las dudas que la mayoría nunca se atreve a preguntar y, mucho menos, a responder: ¿por qué queremos a quien queremos?
- Viendo Vanishing on 7th Street es imposible no preguntarse si el guion era realmente tan flojo en sus primeros borradores o si el montaje (patético, por otra parte) es el único responsable de construir tal película sin interés alguno. Miedito me da pensar qué harán con Mecanoscrit del segon origen.
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