
La insorportable levedad de la subjetividad
Espejo pintado porque el cine, como un espejo, refleja una realidad maquillándola. Oculta bajo los corsés de los géneros, o fruto de la libertad anárquica del cine más personal, siempre ejerce de eco de una preocupación de un/os autor/es y llega a un espectador que recibe la información moldeándola a su experiencia. Pocas veces las circunstancias de una película, de una trama, son el reflejo exacto de nuestro aspecto pero su gran capacidad de sugestión hace que consigamos empatizar con personajes que, en muchos aspectos, nada tienen que ver con nosotros. Del mismo modo que para un autor su obra es el resultado de un proceso íntimo de creación, entiendo la escritura cinematográfica como un parto literario (no periodístico) que resulta de la experiencia vivida entre un individuo y una película.
Si aceptamos que una obra cinematográfica pueda ser el resultado de las preocupaciones de un artista, considerando la “crítica” como un género perteneciente a la literatura deberíamos aceptar la subjetividad de los textos, las alusiones personales y entender que con la experiencia del espectador se cierra el círculo de la expresión artística, no con el “The end” de la post-producción. Todo esto para decir que lo siento, porque todo lo que puedo decir de (500) días juntos pasa por la subjetividad del “been there, done that”; algo que me permite juzgarme del mismo modo que al personaje de Gordon-Levitt, Tom, le ocurre.
Chico conoce a chica.
Lo primero que me llama la atención una vez iniciada la película, hace referencia a la frase promocional que ha acompañado a la campaña de márketing de la película: "Chico conoce a chica. Chico se enamora. Chica no." Si bien está claro que Tom es el protagonista y que ya desde el eslogan se nos deja claro que será SU punto de vista del que parta la película, es francamente notable mi sorpresa al ver que, a pesar de ese posible hándicap relacionado con el género, la situación de Tom me despierta recuerdos y entona conversaciones con amigas siempre relacionadas con las parejas. “¿Qué les pasa a los hombres que temen tanto las etiquetas?” era el título de la mesa redonda que día tras día tenía lugar en la esquina Consejo de Ciento con Rambla Catalunya de Barcelona. Porque ante todo, no nos engañemos, la actitud y la problemática de Tom son situaciones con lasque muchas mujeres se han (¿hemos?) encontrado a lo largo de sus vidas personales y que, francamente, no creo frecuentes en el caso de los hombres.
Leyendo muy entrelíneas, el primer encuentro social en el que, amigo mediante, conocemos algo más de Summer (Zooey Deschanel) tiene lugar después de haber pasado unos minutos con Tom. Ella explica que en los acercamientos a chicos no busca una relación, que no quiere tener pareja y que quiere disfrutar de su libertad, a lo que el amigo en cuestión contesta: “Summer es un chico”. ¿Qué pasaría si todo lo que ocurre a partir de esa conversación lo miráramos desde ese punto de vista? No ya que Summer sea un transexual o un hombre, sino el hecho de que ni el comportamiento de ella resulta “tan femenino” como cabría esperar ni el de Tom es el rol que tradicionalmente cabría esperar de un hombre*. Al fin y al cabo, esa es la realidad palpable si hablamos con hombres y mujeres sobre relaciones. ¿Qué ocurriría, pues, si creyera que la vuelta de tuerca de (500) días juntos resulta en dar sentido real al concepto de la igualdad y permitir cambiar los roles sin que nadie se dé cuenta de la jugada? Posiblemente me diríais que se me está yendo la olla y no os faltaría razón pero hemos quedado en que esto era un texto subjetivo. Si quieres una crítica al uso, largo.
Chico se enamora. Chica no.
Tom es un soñador y Mar Webb así nos lo muestra: un enamorado del amor que busca la personificación del sentimiento para estabilizar el caos en el que ve sumida su vida. Así como en tantas ocasiones, el chico se enamora pero no consigue a la chica..., aunque en esta ocasión hay un gran diferencia en el cómo y el por qué. La gracia de (500) días juntos es conseguir que ese soñador acabe siendo víctima de su propia condición, dejando en entredicho la auténtica naturaleza de lo que desea frente a la racionalidad fría de la que hace gala su compañera. Toda la empatía está buscada hacia el personaje de Tom, pero así como en otras películas se genera a través del regodeo en la auto-conmiseración, en esta ocasión surge de la propia necesidad de la trama y de su conclusión final. Por primera vez en mucho tiempo, me encuentro ante un film de este género que en lugar de señalar al otro de las miserias de uno, hace examen de conciencia a través de la clarividencia de quien tiene en frente: si Summer no quiere una relación con Tom es porque tiene claro que no es el hombre con quien quiere compartir su vida; y si Tom quiere una relación con Summer es, simplemente, porque es la mujer que está ahí y no porque sea realmente a quien quiere.
Conservadora a la par que idealista, la conclusión de (500) días juntos no necesita de excusas en el momento en que se muestra consecuente en casi todo momento con sus personajes, incluso en sus idas de olla las cuales nos sirven como recordatorio de que todo lo que vemos está filtrado por el punto de vista subjetivo de Tom: la idealización de Summer, el baile post-coito, la frustración tras su “no” y el shock posterior al reencuentro mostrando el abismo que separa la realidad de las expectativas. Un cómo sencillo para una historia sencilla que se alza como la gran comedia romántica del año.
El pero.
Si el inicio de toda película sienta las bases de lo que a continuación se va a ver, el principio de (500) días juntos es engañoso. Pantalla en negro, una cita que imita la tradicional de “cualquier similitud con la vida real…” y un punto de mala leche y humor negro al dedicarle la película a alguien con nombre y apellidos y la etiqueta de “zorra”. Broma privada o no, ¿acaso la película se forma desde la rabia? ¿Acaso se trata de la enésima paja derivada de la frustración? No, no lo es. (500) días juntos habla desde el optimismo, desde el “darse cuenta de”, desde la conciencia de los errores y desde la madurez. Su dedicatoria queda infantil, insulsa, y como una rabieta adolescente desligada del resto de la película.

Aunque claro, siendo este un “pero” tan leve me quedo dándole vueltas, semanas después de ver el filme, pensando que quizá todo ha sido una broma pesada y realmente la rabia inicial es real y todo el resto es una dulce venganza manipulada. Porque..., si como decía antes, Tom tiene un comportamiento típicamente femenino y Summer masculino, ¿quién no nos dice que el autor dio la vuelta a los roles para hacerle ver a la “zorra” de los títulos que estaba equivocada? En ese caso, estaríamos delante de la película más manipuladora e infantil de la cartelera. Y pues, ¿cuál es la verdad? No lo sé..., ni me importa. Porque de cada película cada cual toma lo que quiere y si no encuentra lo crea. Porque el cine, como la literatura, enciende la imaginación para pintar los reflejos de nuestra vida cotidiana. Y quien quiera estudios analíticos, que se corte las venas y se beba la horchata.
*Obviamente no estoy diciendo que existan unos comportamientos femeninos y otros masculinos sino que algunos son más comunes entre un sexo que otros.
Espejo pintado porque el cine, como un espejo, refleja una realidad maquillándola. Oculta bajo los corsés de los géneros, o fruto de la libertad anárquica del cine más personal, siempre ejerce de eco de una preocupación de un/os autor/es y llega a un espectador que recibe la información moldeándola a su experiencia. Pocas veces las circunstancias de una película, de una trama, son el reflejo exacto de nuestro aspecto pero su gran capacidad de sugestión hace que consigamos empatizar con personajes que, en muchos aspectos, nada tienen que ver con nosotros. Del mismo modo que para un autor su obra es el resultado de un proceso íntimo de creación, entiendo la escritura cinematográfica como un parto literario (no periodístico) que resulta de la experiencia vivida entre un individuo y una película.
Si aceptamos que una obra cinematográfica pueda ser el resultado de las preocupaciones de un artista, considerando la “crítica” como un género perteneciente a la literatura deberíamos aceptar la subjetividad de los textos, las alusiones personales y entender que con la experiencia del espectador se cierra el círculo de la expresión artística, no con el “The end” de la post-producción. Todo esto para decir que lo siento, porque todo lo que puedo decir de (500) días juntos pasa por la subjetividad del “been there, done that”; algo que me permite juzgarme del mismo modo que al personaje de Gordon-Levitt, Tom, le ocurre.
Chico conoce a chica.Lo primero que me llama la atención una vez iniciada la película, hace referencia a la frase promocional que ha acompañado a la campaña de márketing de la película: "Chico conoce a chica. Chico se enamora. Chica no." Si bien está claro que Tom es el protagonista y que ya desde el eslogan se nos deja claro que será SU punto de vista del que parta la película, es francamente notable mi sorpresa al ver que, a pesar de ese posible hándicap relacionado con el género, la situación de Tom me despierta recuerdos y entona conversaciones con amigas siempre relacionadas con las parejas. “¿Qué les pasa a los hombres que temen tanto las etiquetas?” era el título de la mesa redonda que día tras día tenía lugar en la esquina Consejo de Ciento con Rambla Catalunya de Barcelona. Porque ante todo, no nos engañemos, la actitud y la problemática de Tom son situaciones con lasque muchas mujeres se han (¿hemos?) encontrado a lo largo de sus vidas personales y que, francamente, no creo frecuentes en el caso de los hombres.
Leyendo muy entrelíneas, el primer encuentro social en el que, amigo mediante, conocemos algo más de Summer (Zooey Deschanel) tiene lugar después de haber pasado unos minutos con Tom. Ella explica que en los acercamientos a chicos no busca una relación, que no quiere tener pareja y que quiere disfrutar de su libertad, a lo que el amigo en cuestión contesta: “Summer es un chico”. ¿Qué pasaría si todo lo que ocurre a partir de esa conversación lo miráramos desde ese punto de vista? No ya que Summer sea un transexual o un hombre, sino el hecho de que ni el comportamiento de ella resulta “tan femenino” como cabría esperar ni el de Tom es el rol que tradicionalmente cabría esperar de un hombre*. Al fin y al cabo, esa es la realidad palpable si hablamos con hombres y mujeres sobre relaciones. ¿Qué ocurriría, pues, si creyera que la vuelta de tuerca de (500) días juntos resulta en dar sentido real al concepto de la igualdad y permitir cambiar los roles sin que nadie se dé cuenta de la jugada? Posiblemente me diríais que se me está yendo la olla y no os faltaría razón pero hemos quedado en que esto era un texto subjetivo. Si quieres una crítica al uso, largo.
Chico se enamora. Chica no.Tom es un soñador y Mar Webb así nos lo muestra: un enamorado del amor que busca la personificación del sentimiento para estabilizar el caos en el que ve sumida su vida. Así como en tantas ocasiones, el chico se enamora pero no consigue a la chica..., aunque en esta ocasión hay un gran diferencia en el cómo y el por qué. La gracia de (500) días juntos es conseguir que ese soñador acabe siendo víctima de su propia condición, dejando en entredicho la auténtica naturaleza de lo que desea frente a la racionalidad fría de la que hace gala su compañera. Toda la empatía está buscada hacia el personaje de Tom, pero así como en otras películas se genera a través del regodeo en la auto-conmiseración, en esta ocasión surge de la propia necesidad de la trama y de su conclusión final. Por primera vez en mucho tiempo, me encuentro ante un film de este género que en lugar de señalar al otro de las miserias de uno, hace examen de conciencia a través de la clarividencia de quien tiene en frente: si Summer no quiere una relación con Tom es porque tiene claro que no es el hombre con quien quiere compartir su vida; y si Tom quiere una relación con Summer es, simplemente, porque es la mujer que está ahí y no porque sea realmente a quien quiere.
Conservadora a la par que idealista, la conclusión de (500) días juntos no necesita de excusas en el momento en que se muestra consecuente en casi todo momento con sus personajes, incluso en sus idas de olla las cuales nos sirven como recordatorio de que todo lo que vemos está filtrado por el punto de vista subjetivo de Tom: la idealización de Summer, el baile post-coito, la frustración tras su “no” y el shock posterior al reencuentro mostrando el abismo que separa la realidad de las expectativas. Un cómo sencillo para una historia sencilla que se alza como la gran comedia romántica del año.
El pero.
Si el inicio de toda película sienta las bases de lo que a continuación se va a ver, el principio de (500) días juntos es engañoso. Pantalla en negro, una cita que imita la tradicional de “cualquier similitud con la vida real…” y un punto de mala leche y humor negro al dedicarle la película a alguien con nombre y apellidos y la etiqueta de “zorra”. Broma privada o no, ¿acaso la película se forma desde la rabia? ¿Acaso se trata de la enésima paja derivada de la frustración? No, no lo es. (500) días juntos habla desde el optimismo, desde el “darse cuenta de”, desde la conciencia de los errores y desde la madurez. Su dedicatoria queda infantil, insulsa, y como una rabieta adolescente desligada del resto de la película.

Aunque claro, siendo este un “pero” tan leve me quedo dándole vueltas, semanas después de ver el filme, pensando que quizá todo ha sido una broma pesada y realmente la rabia inicial es real y todo el resto es una dulce venganza manipulada. Porque..., si como decía antes, Tom tiene un comportamiento típicamente femenino y Summer masculino, ¿quién no nos dice que el autor dio la vuelta a los roles para hacerle ver a la “zorra” de los títulos que estaba equivocada? En ese caso, estaríamos delante de la película más manipuladora e infantil de la cartelera. Y pues, ¿cuál es la verdad? No lo sé..., ni me importa. Porque de cada película cada cual toma lo que quiere y si no encuentra lo crea. Porque el cine, como la literatura, enciende la imaginación para pintar los reflejos de nuestra vida cotidiana. Y quien quiera estudios analíticos, que se corte las venas y se beba la horchata.
*Obviamente no estoy diciendo que existan unos comportamientos femeninos y otros masculinos sino que algunos son más comunes entre un sexo que otros.
Te he visto agresiva en el texto, me has asustado Mónica, jaja. Nah, es broma.
Me gusta mucho el texto, porque es lo que te comenté un día, la crítica de cine no sirve para saber si una película es buena o no (porque como te dije ningún crítico del mundo lo sabe y la subjetividad NO sirve para valorar realmente una película), sino para expresar que sensaciones puede haber causado en ese espectador concreto.
No exagero si digo que las críticas de cine deberían ser como tu las escribes, y que este texto me gusta mucho más que el anterior, las cosas como son. Te lo digo en serio, ni Dirigido ni derivados donde supuestamente nos hablan de cine, lo tuyo es mucho mejor, y repito...no estoy exagerando, y soy bastante reacio a halagos, lo sabes.
La peli me apetece verla, le echaré un vistazo.
Muy interesante el texto, Mônica. Viene a cuento, además, de la enésima discusión que se ha generado sobre la subjetividad (o no) de la crítica en Miradas. Una palabreja que, entre todos, hemos desvirtuado bastante hasta darle un significado limitado e incluso negativo.
La peli está muy bien, pero me genera dudas una de tus frases: "si Summer no quiere una relación con Tom es porque tiene claro que no es el hombre con quien quiere compartir su vida; y si Tom quiere una relación con Summer es, simplemente, porque es la mujer que está ahí y no porque sea realmente a quien quiere".
La primera afirmación es más que evidente en el desarrollo de la película, pero de la segunda ya no estoy tan seguro (o no quiero estarlo, condiciones personales incluidas). Porque, vamos, bien es cierto que Tom se enamora de Summer "porque está ahí", pero es que ¿acaso no es siempre así en la vida?. Llámame pragmático, pero viendo la peli saco la conclusión de que todo ocurre por azar, pero en ningún momento pienso que el protagonista "se ha equivocado" de chica cuando se "enamora".
Sino que más bien debe admitir -y ahí está una de las líneas de análisis que más me interesan de tu artículo- que el enamoramiento no es siempre algo mútuo y que la culpa no está en el otro (o la otra) sino, quizá, en la ausencia de química o en la diferencia de puntos de vista.
¿No lo entiendes así, tú? ¿Qué sucedería entonces si un chico se enamorase de la chica "adecuada" (de la que él realmente desea, no de la que pasaba por ahí)y esta no le hiciese caso?...
Bueno, perdona la chapa nocturna porque a estas horas ya debería estar en la cama... Pero me apetece seguir la conversación.
Petons!
Si me permitís la opinión, sin ánimo de meterme donde no me llaman, jeje, para mi está muy claro que la crítica tiene que ser subjetiva, porque sino no tienen ningún sentido, ya que como he comentado en muchas ocasiones, es imposible hacer una crítica de cine mediante la objetividad, eso requiere un análisis pormenorizado durante mucho tiempo (y revisiones de manera exhaustiva escena a escena, plano a plano y con sus relaciones internas), y ya no sería una crítica, sino un análisis.
La subjetividad es la única salida de la crítica de cine, siempre y cuando todo el mundo sea consciente que si aciertan la valía real o no de una película es pura casualidad por supuesto.
Con respecto a la crítica, yo también tenía algún reparo como Carles en cuanto a la certeza o no de las emociones en general en estas películas, pero bueno, ni la he visto ni entro mucho por el tema de la subjetividad, que siempre es muy suya, jeje.
Saludos!!
Gracias Iván, seguiré haciendo no-análisis :D
Carles, me encanta que no estés de acuerdo conmigo por "cuestiones personales incluídas" pero me temo que no he expresado mi opinión y que he sacado "eso" de mi interpretación de la película.
A mí me da la sensación de que (500) días juntos plantea que Tom realmente no se ha enamorado de Summer sino que está enamorado del amor, más que nada porque *SPOILER* el final del film parece decirnos que la media naranja existe y que no hay que forzar que lo sea una u otra persona sino que simplemente aparecerá *FIN SPOILER*
Es algo con lo que no estoy de acuerdo, pero la película es el mensaje que a mí me transmitió, y así lo he plasmado. Aunque ya sabes que soy una flipada y que a veces veo cosas donde no las hay XD
Por "adecuada", según el concepto de "media naranja", entiendo que debe ser un sentimiento recíproco. Pero ya te digo que no comulgo con esa visión y además entiendo que a veces no sólo depende de que las dos personas tengan sentimientos el uno por el otro sino que realmente tengan la misma forma de entender las cosas (al menos en lo referido a la pareja), etc.
Amos, que nadie dijo que esto de las relaciones fuera fácil!!! ;)
(me temo que esta conversación seguirá en la sala del café, ¿verdad? jajajaja)
La sala de café y donde sea...Mônica. Me has convencido con tu respuesta y me tranquiliza que sólo sea tu impresión y no tu visión personal. Creo, como tú, que el personaje se enamora de la idea del amor, pero, en cambio entiendo que también se enamora...de una persona. De ahí que olvide los defectos de Summer que sólo salen a la luz cuando el "efecto burbuja" ha acabado y el personaje ha asumido que no es correspondido.
Pero, vamos, tu lectura me patrece totalmente razonable y ma hecho pensar aún más en la peli y en las relaciones humanas en sí.
Gracias!
Desde luego tus textos acaban haciendo mejores las películas de las que hablas.
Muy de acuerdo en que prefiero saber qué te despierta el film a que se intente una valoración objetiva y universal.
Mi enhorabuena de nuevo, y otra que me apunto para el finde.
1 saludo y ingenswi!
Por fin la vi...ya le tenía ganas a esta película...yo lo que entendí fue que el destino, la media naranja no existe ni lo encontrarás, sino que existen un cúmulo de casualidades que te llevan a conocer a la persona (a veces si, a veces no) adecuada.
En el fondo la vida es eso, un cúmulo de situaciones que te llevan a momentos divertidos, duros...
Cuando vives una situación y te planteas como llegaste a ella, en muchos casos te das cuenta que el camino que te ha llevado allí es sólo casualidad tras casualidad...
Me pareció una buena película, de hecho para ella he cambiado el estilo de mi crítica habitual para hacer algo diferente aplicando a mi vida y a la vida de gente que conozco la misma estructura del film. Me explico fatal ya lo se...el sábado el domingo que viene la cuelgo.
un beso
A mi me pareció correcta y por detalles puntuales me recordó a temas personales. Vamos, algo minimamente al estilo de lo citado por Angel.