Retrospectiva: Breve encuentro, de David Lean

(Breve encuentro)

Una de las reglas de puntuación (a la inglesa) que habla sobre la jerarquía de la importancia de los contenidos en los textos, dice que todo aquella información colocada entre paréntesis es de una casi nula relevancia para el objetivo principal del escrito. De este modo, muchos (inglesitos) obvian directamente todo lo que viene marcado por brackets como si de un bidón de biohazard se tratara: Si tan importante fuera, estaría integrado en el texto. Extrapolando esa idea a la vida, me pregunté en alguna ocasión cómo sería un paréntesis en el día a día de una persona. ¿Unas vacaciones? ¿Un día festivo en medio de la semana? ¿La noche que dejas a los niños en casa de tus suegros? ¿Un fin de semana de exilio hogareño? ¿Un festival de cine? ¿La visita de un viejo amigo?

Breve encuentro tiene esa estructura de paréntesis que (siguiendo con la sensibilidad inglesa) nos llevaría a decir que lo sucedido en ese período de pausa no tiene importancia para el devenir diario de sus protagonistas, Laura Jesson y el Dr. Alec Harvey, ya que ambos deciden regresar a sus vidas una vez se cierra el paréntesis. Esa visión que se puede extraer de la película –con apuntillados necesarios- quizá se deba también a algo muy típico de la sociedad (inglesa): la grave distancia que separa la capa táctil de los acontecimientos y la enorme profundidad del subsuelo. En un mundo de apariencias, la trama principal –sin detalles ni aclaraciones- es lo importante de nuestras vidas, mientras que todo detalle mínimo, sugerido y que requiera perspicacia y atención, queda acallado entre dos casi semi-círculos y cerrado en el baúl de las minucias (como ciertos géneros cinematográficos, como la comedia o el terror, quedan en nada frente a la seriedad y relevancia del drama y, no digamos ya, del drama heredado de la GRAN literatura).



Laura y Alec se topan, se conocen, se hacen amigos, se enamoran y, de manera irremediable, se separan para continuar sus vidas en el punto donde aquel paréntesis se había iniciado. El mundo de la estabilidad, de las apariencias gana al del caos y el asocialismo en un ejemplo del carácter social (inglés) bajo el que los paréntesis nunca son importantes.

¿Pero realmente no lo son? Laura regresa a casa con su familia, con su marido… Y tras unos instantes de bochorno, se echa a reír. La distancia le permite relajarse, asimilar lo ocurrido como algo inevitable para concluir que aquel paréntesis era necesario: la duda nos aleja de lo establecido o nos ratifica en ello. Preguntarse, permitirse los desvíos erróneos de los que habla el pensamiento paralelo y ejercer la autocrítica hace que tomemos con más fuerzas el camino, ya sea este (sin acento, recordadlo) el que habíamos dejado para hacer un paréntesis u otro que surge como fruto del desvío.

Entonces pues, ¿por qué saltarse la supuestamente obviable información de un paréntesis? ¿Por qué no revisionar Breve encuentro y ver cómo son de fructíferos y necesarios? Porque es más fácil echar mano del acelerador en una carretera recta en lugar de desviarse y dar así la opción a tener que reconocer que quizá "me he equivocado".

10 Responses
  1. Qué texto tan adorable (en serio) y tan tuyo. ¿Se puede vivir en un contínuo paréntesis? ¿Se puede cansar uno de ver Breve Encuentro?
    ¿Conoces a algún autor (o autora) que también use palabras tachadas?

    Ptons!


  2. Salva Says:

    Gran texto! Y muy buena reflexión! :)

    Se te ha ocurrido mientras te zampabas un Kit-kat? (que parida más cutre y previsible, pero así ahorro al resto de tus lectores la posibilidad de cagarla y usarla :P)

    Ah! Y gracias (de nuevo) por iluminarme enseñandome esta película que ya sabes que me fascinó!

    Tonss!!


  3. M. Jordan Says:

    Pues juraría que hay algún autor que usa el tachón como parte de las herramientas de escritura pero no me aventuraría a decir nombres, la verdad. Indagaré sobre el tema!

    Yo no me canso de ver "Breve encuentro" y además es una película de la que podría pasarme horas hablando y/o escribiendo. Aish, es que me pone tonta...

    Lo de vivir en un contínuo paréntesis supongo que se podría dar pero sería un poco inmaduro, ¿no?

    Salveta, encantada de darte a conocer joyas como esta. Sobre la broma del kit kat..., te he leído mejores ;)

    Petonets a los dos y gracias por estar siempre ahí.


  4. Bueno, yo iba a hacer cierta gracia sobre una chocolatina, pero ya me han pisado la idea...

    No sé, la posición de tirar por la vía más recta en lugar de detenerse en los paréntesis creo que es como para llegar a clasificar a las personas en dos tipos: los que se acomodan y los que prefieren buscar el paréntesis. El miedo al error, el arriesgarse, el qué me hago de cena, si meto en el micro una lasaña o me hago una ensalada, y claro, luego así no hay quien adelgace!

    A mí lo que me pasa es que como dicen que de los errores se aprende, voy equivocándome contínuamente... ¿continua? ¿contínua? ¡ay!

    Un beso!


  5. Ivan Says:

    Me gusta el artículo, mucho. Buena reflexión, cuestionándose cosas, como las buenas reflexiones.

    Saludos


  6. redrum Says:

    Muchas veces lo que obviamos simplemente pasa a segunda linea, esperando su momento para entrar a escena.

    La carretera recta solo es un medio, y al final sólo quedan los desvíos.

    Excelente texto, Mónica, para tan excelente film. Y dicho sea de paso, los trenes no son vehículos que tomen excesivamente bien las curvas.

    1 saludo!


  7. Mónica, imagino que te encantará "A painful case" de Joyce. Siempre he creído que igual que "The apartment" se inspira en "Brief encounter", esta última se basa en ese cuento.


  8. Lo malo es cuando decides vivir entre paréntesis porque puede ser fácil que intentar no dormirte en esa carretera recta. A veces lo complicado es renunciar a ese paréntesis.

    Me ha gustado mucho el texto.

    Saludos


  9. No sé qué comentar para estar a la altura de esta entrada y de la película de Lean.
    Hermosa película y hermosa entrada. Me ha encantado.


  10. M. Jordan Says:

    Sin acento, Isma, sin acento ;) Continuamente... aunque ponlo como te dé la gana, al fin y al cabo la lengua está viva y su objetivo es la comunicación. Y si los de la RAE se quejan, que se coman su "zum" por "zoom", su "guion" por "guión" o sus más profundas barbaridades, como aceptar "morir" como verbo transitivo en una de las versiones que hicieron del DRAE.

    Y hasta aquí mis quejas sobre la RAE.

    Me alegro de que te gustara, Iván.

    Redrum, por muy medio que sea la carretera, es el grosor de la vida... quizás deberíamos tenerla en cuenta y enriquecerla con los desvíos y no considerarla un mero trámite para tomar las curvas.

    Jesús, tomo nota porque tanto "El apartamento" como "Breve encuentro" son películas que no me canso de revisar.

    Gracias Roberto. ¡Qué tan difícil es reunciar a los paréntesis!

    Lombreeze, gracias campeón ;)

    En fin, a seguir por la carretera.